Sonreís y un berretín universal [De momentos placenteros se presenta]: Desearía que pudiera perpetuar El instante en que tus dientes se me ostentan. [Bebo el whisky de tu lengua], y ahí nomás, Con el alma copeteada te sostengo. Vaya a ser que en un segundo de ebriedad Me secuestren los agentes del infierno. ] [Me someto, así, a tu entrega]. Me rescata, me enloquece y me sosiega. Ya NO SOMOS dos ahora: Se fundieron nuestros fuegos [en tu alcoba]

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