Amores de turno padecen tu avaricia; Dejas que sus luchas, sean
siempre vanas. Someten
su vida a tu cruel injusticia Y eligen tu
traba, a quedar en la nada. Un árbol que deja caer pocos frutos Y
ostenta, a lo lejos, montones de ellos. Mujeres saciables, no pierden su tiempo Queriendo trepar a este vil resoluto. La luna se
muestra, la niña descansa. Y hay noches, que un ángel, alcanza
sus ramas. El árbol concede todas sus manzanas Y el Sol, en
su viaje, se viste de gala Soñando poder, al llegar la mañana Ver a estos dos locos, fundiendo sus almas.

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